Por mi planeta

Aquí relato mis aventuras como conservacionista en el estado de Sonora, México. Mi intensión es compartir experiencias con la esperanza de que puedan mover a alguien a hacer algo "LO QUE SEA" por cuidar nuestro planeta. Además, así siempre saben, mi familia y amigos, dónde y en qué ando.

Tuesday, November 29, 2005

FUEGO EN LA FRONTERA
















Fueron dos los días de fuego.

Domingo 20 de noviembre
Una vez que todos los invitados a Los Fresnos hubieron desayunado las delicias de Doña Sista, improvisamos una pequeña reunión bilingüe para informar a todos de cuál era el plan para la quema de ese día. Al terminar fuimos a familiarizarnos con el terreno y a que los expertos en quemas vieran si había algún cambio importante desde la última vez que habían estado ahí. La unidad de quema, como se le llama al área que uno quiere quemar tiene una forma irregular delimitada por caminos de terracería. En el recorrido de reconocimiento que hicimos, Mark Haberstich, coordinador de la quema,, nos mostró las partes que serían quemadas ese mismos día. Éstas eran dos de las esquinas de la unidad de quema, una al este y otra al oeste, llamadas puntos de anclaje.
El propósito de quemar estas dos áreas era tener una zona de seguridad (Si ya está quemado ya no se puede quemar) para cualquier emergencia y un punto de partida para iniciar la quema.
Habiendo reconocido el terreno y sus particularidades, regresamos a prepararnos para quemar los puntos de anclaje.
Se alistó el equipo:
- Ropas de material retardante para todos
- Cascos y guantes para todos
- Antorchas de goteo para los encargados de encender las llamas
- Bacpacks con agua para los encargados de apagar el fuego
- Dos carros-bomba cuya importación desde EE.UU. resultó una pesadilla burocrática que todavía no termina
- Palas y unos instrumentos raros llamados abate-fuegos (Como jaladores para jergas pero con un plasticote grandote)
- Cámaras fotográficas y hasta una cámara de TV, cortesía de TELEMAX

Y partimos para encender el fuego;
¡¡¡¡Wiiiiiiiiiiiiii!!!!

Las llamas empezaron a consumir los pastos secos y los arbustos. Era un lindo espectáculo ver a los quemadores ir encendiendo manchones cada vez más grandes de vegetación. Al ir trabajando contra el viento dominante y a una hora de la tarde ya avanzada las llamas no crecían mucho y era fácil mantenerlas bajo control, pero ocasionalmente ardía un arbusto grande y veíamos las llamas elevarse por encima de las cabezas de los que estaban prendiendo fuego. El primer punto de anclaje se quemó rápido. Cuando empezaba a anochecer y la temperatura descendía se inició la quema del segundo punto de anclaje. El aumento de humedad, la baja temperatura y lo difícil de esta parte del terreno, hicieron más tardada la quema aquí, paro ver las siluetas oscuras de los quemadores entre las llamas a la mitad de la noche hizo que valiera la pena aguantar el frío que empezaba a calarnos. Isidro García de CONAFOR, tomó una foto que vale la pena compartir con ustedes para que se den una idea de lo que vimos es noche entre llamas.

















Foto: Isidro García

Llegamos a la casa del rancho cansados y con mucho frío, pero con ganas de platicar mucho sobre lo que nos esperaba para el día siguiente.

Lunes 21 de noviembre
Desde que despertamos todos teníamos una sola cosa en mente: fuego. Esta vez la quema tenía que hacerse a medio día cuando la temperatura esta al máximo y la humedad al mínimo, para que agarre. Así es que desayunamos bien e iniciamos la pequeña reunión para repartir responsabilidades y mantener a todo el mundo bien informado de lo que iba a suceder y de qué hacer en caso de que el fuego se saliera de control.
De nuevo se alistó el equipo y salimos a la unidad de quema todos bien forraditos con nuestros overoles amarillos, cascos y guantes.
Ahora sí iba en serio. La quema no iba a ser de unos cuantos metros cuadrados sino de 200 ha completitas. Bueno, casi, porque hay manchones que no se queman y del lado este hay un ojo de agua alrededor del cual la vegetación ribereña es muy especial y no conviene que se queme junto con todo lo demás. Tres grupos se iban a encargar de prender fuego, un cuarto grupo (la brigada de Imuris) iba a estar alerta, siguiendo la línea del fuego, lista para apagarlo en caso de que empezara a salirse de control. Dos de las brigadas de quemadores irían quemando por las orillas toda la unidad, la tercera brigada (Baruk y McRee) quemaría la zona central, ellos estarían rodeados por las llamas en todo momento. Pero confiábamos en que estarían bien. Las llamas empezaron a propagarse desde las 12:00 del día y, en esta ocasión, los quemadores no tenían ningún miramiento, quemaban todo y las llamas abrazaban cuanto podían alcanzar.
















Quemando de nuevo contra el viento de todos modos no se expandían sino hacia zonas ya quemadas pero había que tener los ojos abiertos y cuidar que no fueran a brincar al otro lado de alguno de los caminos y, entonces incendiaran alguna zona que no quisiéramos. Así avanzó el día mientras los dos flancos de fuego dejaban negro el contorno del la unidad que, conforme se extendía al este, se iba haciendo cada vez más alta y accidentada. A ratos perdíamos de vista a Baruk y a McRee, entre las llamas, las rocas y la vegetación, mirábamos ansiosamente a ver si podíamos distinguir su silueta entre el humo en la cima de la colina o volteábamos a ver a Mark quien, cuando empezaba a sentirse incómodo, tomaba su radio y se comunicaba can McRee, sólo para asegurarse de que estuviera bien y de que podía ver a Baruk. Reconfortados al saber que nuestros amigos estaban bien paseábamos de un lado al otro del perímetro de la quema regodeándonos cuando veíamos llamas altas erguirse entre el matorral.
















Por fin la brigada que flanqueaba la unidad por el lado sur llegó al bosquecito ribereño alrededor del arroyo y ahí se detuvo. Mark quería dirigir personalmente el trabajo en esta zona para no dañar el pequeño oasis. Con maestría fue diseñando la mejor estrategia para combinar el trabajo de quienes mojaban la vegetación para evitar que el fuego se propagara y los que encendían sólo las partes que él les indicaba. Me sorprendió su habilidad para predecir el comportamiento del fuego, basándose en la dirección del viento y la inclinación del terreno. Al final todo el pastizal que rodeaba al arroyo se prendió como si el fuego fuera un pincel que Mark movía a placer y la parte más delicada de la unidad yacía intacta y húmeda. Mis respetos.
















El fuego se aleja del bosquecito ribereño que alcanza a verse dle lado izquierdo


Poco tiempo después, las tres brigadas se reunían en la arista este, que había sido quemada el día anterior. Las sonrisas blancas contrastaban en los personajes vestidos de amarillo y cubiertos de hollín que tomaban un descanso antes de seguir con la última parte del proceso: Cerciorarse de que no quedara fuego en una franja de 30m dentro del perímetro de la unidad. Así fue como la brigada norte recorrió el perímetro sur y viceversa, checando el trabajo de sus colegas y apagando cualquier llama que pudiera llegar a escaparse del perímetro. El día de fuego había terminado.





























En la noche, todos reunidos alrededor de la cena platicamos y compartimos nuestras experiencias. La satisfacción se dibujaba en los rostros de todos los que llevaban semanas y meses planeando este día. Al día siguiente vendría la pesadilla de regresar el equipo a Estados Unidos, pero por el momento nada parecía preocuparnos, todo era gozar la felicidad de haber tenido éxito en experimentar el procedimiento completo de la primera quema prescrita, con fines ecológicos y de entrenamiento, en México.

5 Comments:

At 9:14 PM, Anonymous Mariana S said...

Creo que a Poncho le hubiese encantado estar ahí y dar rienda suelta a su mimismo pirómano...

 
At 3:22 PM, Anonymous Mariana Rodriguez said...

Mensaje para quien es el orgullo de Naturalia:
Es un deleite leer tus relatos.
Sabes que desde acá todos te echamos buenas vibras, y contribuimos a que ese sueño llamado las Reservas en Sonora tome cada vez más fuerza

 
At 7:20 PM, Anonymous Mariana Sánchez said...

Y luego de quemar los pastizales de Los Fresnos... ¿Cuando van a llevar a Mis perritos de la pradera?

 
At 9:02 PM, Blogger jav said...

wow, valio la pena la espera, el relato es emocionante y las fotos son muy buenas, en especial mi foto favorita es en la que esta todo oscuro.

Espero pronto te veamos por aca y nos cuentes en persona todo lo que te ha pasado en estos días.

saludos vecinillo

 
At 3:14 PM, Blogger Francisco Valdés said...

Órale ese!
Excelente trabajo tanto de pirómano conservacionista :-) como de blogger. Felicidades!

 

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